Confesiones de Di Maria y su mujer: de “varias veces me emborraché” a “las órdenes vienen de él” :: Olé

19/01/2026 23:02hs.

Ángel Di María resulta un personaje enorme para explorar, no solo por haber sido responsable directo de una Copa América, una Finalissima y un Mundial para la Selección Argentina. Su carisma y la fascinación que genera en el hincha potencia la necesidad de redescubrir su personalidad. El delantero de Rosario Central dio una entrevista en la que se abrió y dio testimonio de situaciones de su vida, algunas que no se conocían.

Contó cómo la ciencia médica lo ayudó en su carrera. “Gracias al psicólogo, que me dio tips de que los de afuera son de palo. Hoy veo que me putean y hablan de más, me da igual, ya sé que es el show que tiene que vender. Me di cuenta de que me daba igual, lo importante era lo que yo hacía, era cuestión de que me toque la buena”, recordó.

Angel DI María 

Di María contó la ayuda psicológica

Fideo explicó por qué el aporte de la ciencia le sirvió para sostenerse. Fuente: Juego Chino, Telefé.

Como se acerca el Mundial 2026, lo consultaron si le dan ganas de volver a la Selección. “A veces sí. Pero es un no 100%”. Después, se prendió en la broma del conductor: “Si te hablo en chino, un 10%.

Por ejemplo, contó que en su familia hay momentos de diversión y “una de mis hijas termina llorando en los juegos de mesa cuando pierde”.

Contó sobre su infancia. “Uno aprende a jugar en la calle, a la noche sin luz. Había arco con dos piedras. Te quedaban los pies negros”, recordó en Juego Chino, por Telefé.

Recordó que estuvo a punto de verse forzado a dejar el fútbol en sus inicios. “Se terminaba todo y en diciembre me suben a Primera. Me habían llevado varias veces y un día me dijeron ‘tenés que ir al Gigante'”. Eso, cuando el padre ya le había avisado que, si no lo subían, tenía que abandonar. “Zafé de laburar. Obvio que si tenía que laburar de carbonero iba a ser feliz. Pero con eso zafábamos, pero no sabíamos…”.

“Cuando empecé en la Primera de Central cambió todo. Se me vino otro mundo en tema familia y responsabilidad. Era ayudar a mi familia. Ahí cambió todo. Yo podía hacer que mi viejo deje de laburar, que ya no se despierte a la mañana con tres grados de frío es hermoso”, valoró.

Recordó su pase a Benfica cuando se fue del Canalla. “Puse una cláusula de que eran todos o no iba. Todos conmigo. Era una decisión difícil, no sabías cómo iba a pasar. Cuando me llamaron no sabía dónde estaba Portugal, hoy amo Lisboa. No sabía que hablaban portugués”, recordó con sonrisas. Me explicaron que era el mejor club de Portugal, grande, con Champions. Uno se emociona”.

“Ya había debutado cuando cobré mis primeros dineros. Después no supe bien porque el representante que tenía me cagó. Creo que hice contrato de Primera con Central pero ganaba dos mil pesos. Era re poquito, agarraba una luca y la otra para mi viejo”, contó.

Además, contó que de pibe “quería ser arquero”. Y lo argumentó: “Me gusta atajar”. Hay varias imágenes de prácticas en las que se puso los guantes.

Y contó una anécdota de sus comienzos en el Canalla. “Ya había debutado, salí de entrenar, venía uno en un carro. Y se confundió conmigo con el Puflo Alemanno. Me dijo ‘Pulpo, ¿me firmás?’, y le firmé”. Se refiere a Germán Alemanno, un delantero de aquella época.

Germán Alemanno, el Puflo, el jugador por el que se hizo pasar Dí María para firmar un autógrafo.Germán Alemanno, el Puflo, el jugador por el que se hizo pasar Dí María para firmar un autógrafo.

“De no tener nada a tenerlo todo puede ser un choque, De eso le hablo mucho a la familia. Pueden pasar mil cosas que vos vas a seguir siendo el mismo”, sostuvo.

“Varias veces me emborraché. Cuando fui de vacaciones, casamiento o cumpleaños. No sé si nocaut. Full sí. Al otro día decía para qué”, confesó Angelito.

“Pagué las clases de inglés en Manchester y las dejé ahí. No quería ir”.

“Yo cocino cualquier cosa, todo. Me gusta. Si invito, te hago un asado. Con provoleta, molleja, chinchu, riñón. Soy un gran asador”, contó entre risas.

Le pidieron un gustito que se haya dado: “El primero fue cuando debuté, entramos a la Libertadores, con el primer premio me compré un auto 206. Tenía la concesionaria derecho y lo saqué. Estaba solo y no sabía manejar. Manejaba a media tecla, sin cambios. Lo trajo mi viejo, estaciona, va a buscar a mami para mostrarle. Sale mi amigo el Ale, yo le digo ‘no sé manejar’. Él me dice ‘yo te enseño’. Sale mi viejo el auto y ya no estaba. En cada esquina se frenaba. Tranquilo, no pasa nada, es normal. Arrancábamos y dimos una vuelta”.

Le pidieron una frase de Diego Maradona. Y fue una del 2010. “Un día me fueron a visitar mis padres, en el Mundial de Sudáfrica. Mi viejo estaba mal porque me daban con todo. Yo iba de la mano de mi mujer, se acerca Diego y les dice a mis padres: ‘Tranquilos, ,eh. Cuando más lo puteen, más va a jugar'”.

Recordó una frase de sus festejos. “Lo dije en la Copa América, ‘gracias Diego’. Y en el Mundial no me di cuenta de que lo dije, sinceramente. Un día en mi casa le llega un mensaje de Dalma a mi mujer y le pregunta: ‘Decime si es verdad’. Yo leía los labios y decía gracias Diego, pero me salió. En la final de la Copa América le pedí antes de salir; sentí que me ayudó. Ahora lo tengo al lado”.

Luego, mostró su celular, con la imagen de Maradona. Por dentro, había una foto de su esposa en modo Santa Jorgelina de Rosario Central.

Cuando le preguntaron qué lo hacía reír fue contundente: “Mis hijas, me sacan”. Y fue con una anécdota familiar. “La otra noche me quedé con la más chiquita y salimos a cenar, después le compré un helado y me hizo reír. Te pregunta de todo. Me pregunta si el Dibu es el mejor del mundo, por qué vivimos acá y por qué antes allá. Y cuando vivíamos en el hotel por qué había ascensores…”.

Guillermo López en la entrevista a Di María.Guillermo López en la entrevista a Di María.

Le pidieron un personaje de su barrio que recuerde de su niñez: “El Lencho, el kiosquero. Tenía un kiosquito chiquito, veías la vidriera y tenía tres cosas. Pero le preguntabas si tenía alfajor y te lo sacaba”.

Ya con Jorgelina

Luego, se incorporó su esposa, Jorgelina, a la entrevista. Ella recordó: “El primer beso me lo dio en Madame, la primera vez que lo vi”. Angelito avisó: “Yo le dije: ‘Yo voy y te chapo'”. Ella contó que le dijo: “‘Cuando estás conmigo, no te vas más’. Esto fue en 2009. Yo le dije ‘esperemos un año’. Él ya estaba en Portugal. ‘Jugás el Mundial y vemos si voy’. Él me dijo ‘cómo vamos a esperar un año. Te doy tiempo hasta agosto’. Yo tenía 27 y él 21. Me apuraba el pebete. Siempre mandó él, aunque parezca lo contrario”.

Luego Jorgelina contó una anécdota: “En el primer lavado de ropa en Portugal le achiqué un Dolce Gabbana. Yo lloré. El vino y me dijo: ´¿De verdad estás llorando por esto?’. Un amor. Todo le importa poco, él me baja cambios”.

Angelito contó una rutina: “Ella arranca a las 6.00 y yo a las 7.30. Esa media hora la pasamos tomando mate”.

El conductor preguntó quién manda en la casa. Respondió Jorgelina. “Él prefiere pasar como que yo. La última palabra y las órdenes que vienen son de él. Como yo soy más temperamental, parece que yo, pero no mando en casa”.

Jorgelina y Ángel durante la entrevista.Jorgelina y Ángel durante la entrevista.

Una historia que recordó Ángel: “Una vez choqué, pero no vi el stop, estaba el árbol. Se la di al auto. Yo venía normal. Él venía despacio igual. Era un Audi, al otro día tenía otro, en Madrid. Ella se fracturó tres costillas y yo nada”.

Sobre el final, le dieron una bicicleta en miniatura para recordar cuando su madre lo llevaba a entrenar en las Inferiores y se emocionó: “A veces parece que todo es fácil. La gente ve lo de ahora, pero no ve lo anterior. Cuando uno recuerda estas cosas, sé que todo lo que tengo es gracias a esto”.

Fuente: www.ole.com.ar

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